¿Os acordáis de las manoletinas blancas que estaba usando para mi perrito lamepies? Pues bien, estas manoletinas están ya en casa de mi sumiso, siendo adoradas y disfrutadas por él. Mi perrito ha estado esperando el envío con gran impaciencia ya que sentía un enorme deseo por inhalar profundamente el intenso aroma de mis pies concentrado en mis zapatos, por eso no me he extrañado cuando me ha confesado que nada más acercarlos a su sucio hocico tuvo una erección tan grande que no pudo evitar correrse de gusto mientras los lamía por dentro.
Para que pudierais contemplar lo obediente que es le ordené que se hiciera unas fotografías donde se mostrara de rodillas alimentándose con el sudor de mis zapatos, y como buen perrito sumiso que es sabe que debe complacerme en todos mis deseos pues de lo contrario le negaría el privilegio de seguir disfrutando de este olor que tanto le gusta y le excita. Miradle bien, ¿habéis visto alguna vez un perro tan marrano como este? Es tan cochino que cada vez que como carne de cerdo no puedo evitar acordarme de él.
Para que pudierais contemplar lo obediente que es le ordené que se hiciera unas fotografías donde se mostrara de rodillas alimentándose con el sudor de mis zapatos, y como buen perrito sumiso que es sabe que debe complacerme en todos mis deseos pues de lo contrario le negaría el privilegio de seguir disfrutando de este olor que tanto le gusta y le excita. Miradle bien, ¿habéis visto alguna vez un perro tan marrano como este? Es tan cochino que cada vez que como carne de cerdo no puedo evitar acordarme de él.
Y para evitar que esta noche tengáis pesadillas con las fotos anteriores, os dejo otras donde podéis verme luciendo las manoletinas además de unos calcetines que le envié hace un tiempo y con los que también se puso cachondísimo.





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